Boy with machine

11 mayo, 2013

Richard Lindner: Boy with Machine (1954)

Richard Lindner: Boy with Machine (1954)


En todas partes máquinas, y no metafóricamente: máquinas de máquinas, con sus acoplamientos, sus conexiones. Una máquina-órgano empalma con una máquina-fuente: una de ellas emite un flujo que la otra corta.

Algo se produce: efectos de máquina, pero no metáforas.

Un cuadro de Richard Lindner, Boy with Machine, muestra un enorme y turgente niño que ha injertado y hace funcionar una de sus pequeñas máquinas deseantes sobre una gran máquina social técnica (pues, como veremos, también esto es cierto con respecto al niño).

El niño está continuamente en familia; pero en familia y desde el principio, lleva a cabo inmediatamente una formidable experiencia no-familiar que el psicoanálisis deja escapar. El cuadro de Lindner.

Siempre el cuadro de Lindner, en el que el grueso muchacho ya ha empalmado una máquina deseante a una máquina social, cortocircuitando a los padres que no pueden intervenir más que como agentes de producción y de antiproducción tanto en un caso como en otro.

Gilles Deleuze y Félix Guattari
El Anti Edipo
Capitalismo y esquizofrenia

Richard Lindner: Boy

Richard Lindner: Boy

Esta visión maquínica de Deleuze, en mi opinión, es coextensiva con el universo de McLuhan. Sustitúyase “máquina” por “mensaje” y obtenemos la misma realidad. ¿Acaso un mensaje no es una máquina? Aquí podríamos hablar de los tan traídos y llevados “memes”. ¿Acaso una máquina no es un mensaje? Y podríamos extendernos sobre el automóvil y otros símbolos (mensajes) de estatus social.

Una máquina es siempre un traductor, ya sea que traduzca o convierta energía de una forma en energía de otra forma distinta (motor de explosión), o genere un mensaje a partir de una forma de energía (medidores, células ópticas), o convierta un mensaje en otro (que es el caso más frecuente en las máquinas relacionadas con la transmisión y procesamiento de la información y en las máquinas biológicas y moleculares) o libere la energía contenida o en el mensaje o en un conjunto de procesos desencadenados por el mensaje.

Richard Lindner: Boy with machine (1955)

Lindner: Boy with machine (1955)

En cada uno de estos tipos de proceso de lo que se trata es de un cambio de medio. El medio en el que fluye una energía determina el modo de comportarse y de manifestarse esta energía. De hecho un medio es un modo de comportamiento de la energía. Lo que denominamos energía e identificamos con un flujo continuo de algún tipo, no es más la agrupación masiva y poco diferenciada de mensajes discretos (fotones) que solo podemos tratar con métodos estadísticos. Pero esto es característico, en la faz de la tierra, prácticamente sólo de la industria y quizás de algunos fenómenos geológicos o meteorológicos. Estos flujos en el nivel de las estructuras biológicas y moleculares, ya no existen. La energía viene siempre empaquetada y debidamente cuantificada en unidades discretas. La energía es distribuida por los sistemas vivos empaquetada en series de mensajes con un comportamiento peculiar definido con precisión por las estructuras moleculares y sus flexiones, puntos de articulación, bisagras poleas y manivelas.

En realidad se trata de las “mónadas” de Leibniz. Tanto Deleuze como McLuhan comparten el mundo del Sueño de Leibniz, inspirado por el descubrimiento del mundo microscópico. Deleuze adopta una perspectiva en el que el aspecto maquínico de las mónadas aparece en primer plano. En el punto de vista de McLuhan en primer plano destaca el aspecto informacional, es decir, de adquisición de forma y de transformación. No es que se trate de posiciones opuestas, de que uno sea más materialista y el otro más idealista. No. Son dos visiones compatibles y que funcionan muy bien juntas.

“The machines deliver a message: despite your safety, there are indeed things in this world that can kill you.”

Jesse Hicks en Terrorism as art: Mark Pauline’s dangerous machines

Para Mark Pauline y para los Survival Research Labs el aspecto más destacable en el imaginario de la máquina, es su potencia. Y el poder en este contexto se concibe siempre como capacidad destructiva. Los SRL montan una especie de performances apocalípticas en los que inmensas y poderosas máquinas, conducidas por control remoto, entablan espectaculares combates ante un público que sin duda busca sentirse anonadado por tal despliegue de poder, pero en condiciones de seguridad, sabiendo de antemano que es solo un juego y que no les puede pasar nada. La narrativa subyacente a dichas performances es la de un mundo en que las máquinas se han liberado del control humano y luchan entre ellas  y contra los restos de una humanidad destruida. El mensaje en última instancia es encubridor de la realidad: pretende hacernos creer que quien controle las máquinas será el salvador de la humanidad, cuando el hecho es que el que controla las máquinas tiene y siempre tendrá la posibilidad de usarlas para dominar a otros hombres. Compárense estas escenas de los SRL con el siguiente vídeo extraído de la realidad, performance a la que el público asiste muy a su pesar y sin que nadie le garantice que sus vidas y haciendas estarán a salvo:

Jean Tinguely

8 abril, 2013

Tinguely avait une formidable conscience de l’histoire sociale et surtout une capacité de tout carnavaliser, des fêtes jusqu’aux monuments. Tinguely aura même prévu et carnivalisé ses propres obsèques. En fait, par son oeuvre autodestructrice, l’artiste s’employait à carnavaliser la fin du monde. Que l’on se rassure : les machines se suicident avant d’avoir précipité la destruction de l’homme.

« Les machines à Tinguely » [J.-P. Keller], Spirale, 128, novembre 1993

Para Jean Tinguely la máquina no es en sí una amenaza, él es muy consciente de que el peligro no está tanto en que las máquinas asuman el control sobre la humanidad sino en su utilización para fortalecer el dominio de unos seres humanos por otros. Así, cuando sus máquinas se rebelan, no lo hacen para conquistar el poder, sino para rechazar cualquier forma de poder. La rebelión de sus máquinas es contra la eficacia, la racionalidad, el sentido práctico. Su falta de inteligencia denuncia nuestra estupidez, su falta de elasticidad rima con la rígida inutilidad de nuestros valores y su compromiso con el azar y la sorpresa denuncia nuestra pasividad y conformismo. Su función principal es la sátira y eso, por lo general las hace simpáticas, suavizando la amargura de su mensaje. Y cuando se ponen serias, cuando nos quieren asustar, siempre está claro que no son ellas las que mandan, sino que por detrás alientan siempre entre las sombras poderes humanos, demasiado humanos.

tinguely_car

#1: Klamauk am Jo Siffert Mémorial – Bergrennen St.Ursanne-Les Rangiers, 1981. Foto Leonardo Bezzola. #2: JEAN TINGUELY,
Klamauk, Zinkographie, o.D., Privatsammlung

 

La máquina colmena

4 abril, 2013

John Kessler, The Web

John Kessler, The Web

“The next stage in human technological evolution is a single thinking/web/computer that is planetary in dimensions. This planetary computer will be the largest, most complex and most dependable machine we have ever built. It will also be the platform that most business and culture will run on. The web is the initial OS of this new global machine, and all the many gadgets we possess are the windows into its core. Future gizmos will be future gateways into the same One Machine. Designing products and services for this new machine require a unique mind-set.

Kevin Kelly in The Technium: Dimensións of the One Machine.

Quiero comenzar una serie de posts sobre las máquinas en el imaginario de los artistas contemporáneos y nada mejor que comenzar con la gran máquina planetaria. Para ello he elegido este vídeo sobre “The Web” de Jon Kiessler. El gran acierto de este montaje es en mi opinión la ausencia de una posición valorativa. La Web es asumida como paisaje, como ambiente, como algo que está ahí y donde habitamos y de lo que formamos parte. Ya parece que va pasando el tiempo en que se alternaba entre las visiones apocalípticas de fiera resistencia y el entusiasmo tecnoreligioso. Y no está lejos el momento en que dejará de ser el tema principal y pasará a ser el fondo sobre el que se destaquen otros intereses.

Sitio web de la American Society for the Prevention of Cruelty to Robots

Peter Remine says he will know it’s time to get serious about rights for robots “when a robot knocks on my door asking for some help.”
Remine, founder of the Seattle-based American Society for the Prevention of Cruelty to Robots, says the moment will come when a robot in an automobile factory “will become sentient, realize that it doesn’t want to do that unfulfilling and dangerous job anymore, and ask for protection under state workers’ rights.”

When A Robot Comes Knocking On The Door by LINTON WEEKS

A mi me gustaría saber si el señor Remine está haciendo algo por los millones de trabajadores humanos que ya existen y trabajan (desde hace siglos) en las condiciones que describe en este párrafo.  No tengo manera de saberlo. Supongo que este señor está intentando simplemente llamar la atención y que, como tanta gente fascinada con la evolución de la tecnología, vive en un mundo virtual donde los verdaderos problemas sociales no tienen importancia. Pero comento esta página aquí porque sugiere un escenario mental cuando menos curioso.
Se supone que la idea es construir robots cada vez mejores para que realicen los trabajos “insatisfactorios y peligrosos” que ningún ser humano realizaría de buen grado. Por supuesto, el objetivo para hacer esto no es liberar a los trabajadores humanos para que realicen tareas más creativas en entornos de mayor seguridad, sino para enviarlos al paro. Los robots son siempre más baratos porque no hay que pagar seguridad social ni son conflictivos ni tienen sindicatos ni leyes por detrás que puedan cortar el rollo a los empresarios. Es evidente que cuanta más “inteligencia” pueda implementarse en ellos, mejor, dado que será más fácil prescindir de los complicados seres humanos incluso en lo que se refiere a las tareas de supervisión. Lo que no está tan claro es que sea necesario implementar en ellos autoconsciencia, ni mucho menos sentimientos y capacidad de sufrir o aburrirse o sentir miedo. ¿Para que introducir estos elementos perturbadores que sólo tendrían repercusiones negativas en la eficiencia de las máquinas? Y, sobre todo, ¿por qué arriesgarse a conjurar del nuevo el espectro de las leyes y de los sindicatos?
Solamente si la necesidad de causar daño, de dominar por la violencia y contemplar el sufrimiento de la fuerza de trabajo se impusieran a los requisitos de suma eficiencia y productividad máxima, se explicaría el desarrollo de semejantes robots. Esto sería la forma arquetípica de la explotación pura, del sumo y perfecto sadismo que buscaría, no sólo crear sufrimiento en las conciencias que ya existen, sino crear seres autoconscientes con la única finalidad de hacerles sufrir.

“… Con la llegada de la tecnología eléctrica, el hombre extendió, o instaló fuera de sí mismo, un vivo retrato del sistema nervioso central. Y lo es hasta el punto de que es un desarrollo que sugiere una autoamputación desesperada y suicida, como si el sistema nervioso central ya no pudiese depender de los órganos físicos como amortiguadores contra las piedras y flechas de un mecanismo ultrajador. Bien podría ser que las sucesivas mecanizaciones de los diversos órganos físicos desde la invención de la imprenta hubieran producido una experiencia social demasiado violenta y estimulada para que la pudiera soportar el sistema nervioso central…”
“… Al abrazar constantemente tecnologías, nos relacionamos con ellas como servomecanismos. Por ello, para poder utilizarlas, debemos servir a esos objetos, a esas extensiones de nosotros mismos, como dioses o religiones menores. Un indio americano es el servomecanismo de su canoa, como el vaquero es el servomecanismo de su caballo, y el ejecutivo, el de su reloj…”
“… El hombre se convierte, por decirlo así, en los órganos sexuales del mundo de la máquina, como la abeja lo es en el mundo vegetal, y ello le permite fecundar y originar formas nuevas. El mundo de la máquina corresponde al amor del hombre cumpliendo sus deseos, es decir, proporcionándole riqueza…”

Marshall McLuhan:
Extractos de “El amante de juguete (Narciso como Narcosis)” en “Comprender los medios de comunicación“.

Esta charla de Kevin Kelly es una rápida y breve descripción del fenómeno descrito por McLuhan de cómo hemos exteriorizado nuestro sistema nervioso central y cómo ahora la red es el sistema nervioso del planeta y cómo va articulándose hasta el momento no lejano (se calcula que para el 2040 o 2045) en que funcione como un gran cerebro del que los seres humanos individuales formaríamos parte a manera de células o neuronas. Desde que tuvo lugar la conferencia han pasado alrededor de 2000 días, ni la mitad de los otros 5000 que el señor Kelly marcaba como horizonte. Sin embargo, la mayoría de las cosas que expresa en futuro son ya una realidad.
No coincido con él en algunas cosas. En primer lugar no comparto su entusiasmo. Este proyecto es un proyecto extremadamente totalitario, articulado en torno a grandes empresas (Google principalmente, pero no sólo) que son por esencia organismos de poder no democráticos. Empresas que exigen de nosotros una total transparencia pero que en sí mismas son de una opacidad terrorífica.
No creo tampoco en eso que el llama el “inverso de McLuhan“. Las citas que encabezan este post dejan bien claro que en el pensamiento de McLuhan se haya ya esta inversión:
“Al abrazar constantemente tecnologías, nos relacionamos con ellas como servomecanismos. Por ello, para poder utilizarlas, debemos servir a esos objetos, a esas extensiones de nosotros mismos, como dioses o religiones menores. “
La alegría con la que el señor Kelly asume la condición de los seres humanos como meros servomecanismos de esta entidad global es más que preocupante. Yo creo en la máxima kantiana:

“El hombre y, en general, todo ser racional, existe como fin en sí mismo, no sólo como medio para el uso arbitrario de esta o aquella voluntad; en todas sus acciones -no sólo las dirigidas a sí mismo, sino las dirigidas a los demás seres racionales- debe ser considerado siempre al mismo tiempo como fin.”

Kant, Immanuel: Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres

Tampoco estoy muy seguro de que semejante entidad no llegue a ser de alguna manera autoconsciente y, en todo caso, alguna forma de personalidad va a tener, de la misma manera que las sociedades anónimas tienen personalidad jurídica y están, por tanto, como sujetos de derecho, sometidas también a obligaciones. Creo que es necesario elaborar tanto una ética como una legislación para afrontar esto que el señor Kelly anuncia y pregona cual profeta meta-testamentario. Y debería estudiarse la manera de incluir estos principios éticos en la programación de este nuevo dios que están fabricándonos. A los dioses tradicionales no había manera de imponerles límites ni controles, y solo quedaba el recurso de no aceptar los que ellos (o determinadas personas en nombre ellos) querían imponernos a los demás. Con éste que se supone que está todavía en el taller de ensamblado, parece que aún podríamos tener alguna oportunidad de enseñarle cual es realmente su lugar. Más que nada para que sea servidor de toda la humanidad y no solo de unos pocos privilegiados.

Cita previa

24 marzo, 2013

Salvador Dalí: Metamorfosis de Narciso, 1937. Oleo sobre lienzo 51,1 x 78,1 cm

Salvador Dalí: Metamorfosis de Narciso, 1937.
Oleo sobre lienzo 51,1 x 78,1 cm

“El mito griego de Narciso atañe directamente a un hecho de la experiencia humana, como lo indica la palabra Narciso. Ésta proviene de la palabra griega narcosis o entumecimiento. El joven Narciso confundió su reflejo en el agua con otra persona. Esta extensión suya insensibilizó sus percepciones hasta que se convirtió en el servomecanismo de su propia imagen extendida o repetida. La ninfa Eco intentó cautivar su amor con fragmentos de sus propias palabras pero fue en vano. Estaba entumecido. Se había adaptado a su extensión de sí mismo y se había convertido en un sistema cerrado.

Ahora bien, el punto importante de este mito es el hecho de que el hombre en seguida se siente fascinado por cualquier extensión suya en cualquier material diferente de él…”

Marshall McLuhan: Extractos de “El amante de juguete (Narciso como Narcosis)” en “Comprender los medios de comunicación.

Doy comienzo a un nuevo blog destinado, como no podría ser menos, a dar rienda suelta a mis obsesiones. De momento este primer post contiene sólo un par de citas. Una visual: “Metamorfosis de Narciso” de Salvador Dalí (que ofrezco en muy alta resolución para quien quiera descargársela). Otra textual: fragmentos del clásico libro de McLuhan: “Comprender los Medios de Comunicación”. Ambas citas tienen como tema común el narcisismo y me gustaría precisar que no es el narcisismo como fenómeno individual y como objeto de estudio psicológico lo que aquí me interesa. Más bien es lo que podríamos llamar “narcisismo global” o tecnonarcisismo. La imagen que la humanidad contempla en el espejo de sus tecnologías y sus implicaciones sociales y políticas.

Por supuesto, no aspiro a ofrecer respuestas ni soluciones de ningún tipo. Me voy a limitar a lo que realmente puedo hacer, que es recopilar todas las piezas que pueda de este inmenso puzzle e intentar adivinar posibles ordenamientos. Creo que es posible que todas estas cosas sean interesantes o útiles o, por lo menos, entretenidas para otras personas.

Junto a la página principal y cronológica del blog veréis otro conjunto de páginas donde pongo a disposición de quien los quiera utilizar libros y vídeos relacionados de alguna manera con estos asuntos. Y, por supuesto, todo tipo de comentarios y colaboraciones serán siempre bien recibidos.

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